“No teman… Ha resucitado e irá antes que ustedes a Galilea”

 

 

Irá antes que ustedes, los presidirá, se anticipará y te estará esperando; Cristo nos tiene algo preparado.

 

 En el evangelio de la Vigilia Pascual leíamos el pasaje de San Mateo donde el Ángel le dice a María Magdalena que no tema, que Cristo ha resucitado y que irá antes que ellos a Galilea. Cuando Jesús se le apareció a María Magdalena, le dijo: “No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán”.

 

Incluso en la secuencia pascual del Domingo de Pascua cantamos que Cristo presidirá a los Apóstoles en Galilea.

 

 Lo llamativo es que el Señor no eligió Jerusalén, la Ciudad Santa, donde murió y fue sepultado, donde se encontraba el Templo, la ciudad espiritual. Eligio Galilea: La de Nazaret, donde creció, trabajó, y vivió su vida oculta y ordinaria; La del mar de Galilea, donde llamó a sus primeros discípulos, donde tal vez todavía se encontraría la casa de Pedro en Cafarnaúm, su suegra, su barco y sus redes, que abandonó para seguirlo; La de Caná donde realizó su primer milagro; La de Magdala, y el Monte Tabor. Galilea, que era tenida como una tierra de gentiles, ordinaria, de las periferias, alejada de la Ciudad Santa.

 

Para los apóstoles significaba volver a casa, seguramente donde se encontraban sus hermanos, conocidos, el pueblo que los había visto crecer. Pero ahí el Señor los esperaba, ahí les mando a que vayan, ahí se les quiso revelar de forma  resucitada: donde todo comenzó. 

 

 Esta Palabra vive en nosotros hoy también, la resurrección del Señor nos puede encontrar en alguna situación similar a esta. Cuando meditaba esto pensaba que después de algunos años de poder participar más activamente y servir en la Semana Santa, esta vez me tocó una semana santa más puertas adentro, en familia. Puede ser que te haya tocado servir o participar de alguna propuesta de Semana Santa, y ahora concluye. Como sea, cualquiera de los dos escenarios parecen indicar lo mismo, y es que el Resucitado quiere encontrarnos en nuestra Galilea. Ahí donde dejamos nuestro barco y redes, donde está nuestro hogar, nuestra familia, lo ordinario, lo que a veces podemos caer en la tentación de ver como insulso, o poco espiritual, como tedioso o apagado; donde se encuentra nuestro trabajo y estudios, amigos, compañeros, responsabilidades y quehaceres. 

 

 Entonces todo cobra un nuevo sentido, Cristo resucitado nos está esperando, se anticipó, tiene algo preparado para nosotros. El dio el primer paso, no solo la muerte ha sido vencida, sino que también y sobre todo venció en nuestra vida, para que tengamos Vida. Vino a renovar y enaltecer cada actividad de la vida ordinaria, cada cosa que nos toque afrontar, cada incertidumbre o desafío, cada cambio o prueba. Todo lo que debamos afrontar sabemos que Cristo se anticipó, y fue antes que nosotros, ya lo afrontó y venció por nosotros. En esto, vemos que el hecho de que Cristo haya vencido a la muerte es algo real en nuestras vidas y no una idea abstracta o un sentimiento.

 

 Que en este tiempo de Pascua podamos ver a Cristo resucitado en nuestra Galilea. Al igual que los apóstoles que permanecieron por 50 días en la casa y junto a la Santísima Virgen María, que nosotros encontremos a Cristo en nuestra casa, de la mano de nuestra Madre. Con un corazón abierto y receptivos a las apariciones de cada día en las que el Señor se manifiesta.

 

 

Pidámosle al Señor:

 

Te pido Señor que vengas a resucitar en mi vida y en la de todos aquellos que conforman mi Galilea: mi familia, mis amigos, seres queridos, superiores y subordinados, mis pares y colegas, desconocidos y todos aquellos que pongas en mi camino. Ven a resucitar en mí para que afronte todo esto con nueva Luz, con tu Luz de resurrección. Que pueda llevar tu presencia resucitada a todos estos aspectos y desafíos que pones en mi vida. 

 

Amen!

 

Les deseo una bendecida Pascua de Resurrección.

 

Resurréxit Vere!

 

Tadeo